Las autoridades italianas han dado un nuevo y contundente golpe a la piratería audiovisual con un operativo policial y judicial, que ha multado a 2.282 usuarios de servicios IPTV ilegales.
La actuación se extendió por 80 provincias del país. Esta acción duplica los esfuerzos represivos contra el consumo de contenidos pirateados y marca un cambio de enfoque: ahora, los sancionados no son los revendedores, sino los propios consumidores.
La investigación se originó en Lecce y permitió citar a los infractores ante las autoridades entre marzo y abril de 2025.
Cada uno recibió una multa mínima de 154 euros, que puede ascender hasta 5.000 euros en caso de reincidencia. La mayoría de las sanciones están relacionadas con el uso del popular “pezzotto”, un decodificador o aplicación IPTV que ofrece acceso ilegal a canales de pago, como la Serie A, la Liga de Campeones o plataformas premium de cine y series.
Según los organismos audiovisuales italianos, la piratería IPTV causa pérdidas millonarias anuales a operadores legales de satélite, cable y streaming. La Lega Serie A, junto con titulares de derechos como Cielo o DAZN, ha celebrado el operativo describiéndolo como “una señal contundente contra un cáncer cultural que erosiona la inversión en deporte y creación original”.
Hasta el momento, las acciones legales se habían dirigido sobre todo a distribuidores y emisores de contenido ilícito. Sin embargo, Italia ha decidido ahora apuntar directamente a los usuarios, considerados cómplices activos. Las sanciones administrativas permiten una respuesta más rápida que los procesos penales y buscan un efecto disuasorio masivo.

Fuentes judiciales señalan que podrían venir nuevas olas de sanciones, reforzadas por el “Escudo Antipiratería” de la AGCOM, que ya bloquea miles de páginas y flujos IPTV ilegales. Paralelamente, las plataformas legales intentan recuperar suscriptores mediante campañas de precios promocionales y nuevas ofertas de contenido.
Este operativo marca un punto de inflexión en Europa. Tras los precedentes en Países Bajos y España, Italia endurece su postura también hacia los consumidores. Todo apunta a que el radar automático contra la piratería audiovisual está cada vez más cerca de convertirse en norma en el continente.