El tiempo medio de consumo de televisión en marzo fue de 4 horas y 44 minutos por persona al día, lo que representa un descenso de once minutos respecto al mismo mes del año anterior.
Esta cifra consolida la tendencia a la baja que viene registrando la televisión tradicional en los últimos años.
Cambio de hábitos hacia las nuevas plataformas
La caída del consumo refleja un cambio sostenido en los hábitos audiovisuales, impulsado por el auge de las plataformas digitales y los contenidos bajo demanda.
Cada vez más espectadores eligen servicios de streaming y formatos más flexibles que les permiten decidir qué ver y cuándo hacerlo, en lugar de seguir la programación lineal de las cadenas convencionales.
Los expertos prevén que esta transformación continuará marcando el futuro del sector, obligando a los operadores tradicionales a adaptarse a un modelo de consumo más fragmentado y digitalizado.

La competencia por la atención del espectador se intensifica, y con ello, el panorama audiovisual entra en una nueva etapa de redefinición.
