Una coalición formada por operadores de televisión, organizaciones deportivas y autoridades británicas ha alertado del enorme impacto económico que tiene el streaming ilegal en el Reino Unido.
Según sus estimaciones, la piratería audiovisual genera unas pérdidas de al menos 1.400 millones de libras (unos 1.620 millones de euros) cada año.
El grupo reclama al Gobierno británico que refuerce las medidas contra el pirateo, que se ha convertido en un fenómeno de gran alcance en el país.
Según el Financial Times, que cita un informe respaldado por Sky, la BBC, la Premier League, la Fórmula 1 y la City of London Police, cerca de un tercio de los adultos británicos, unos 16,8 millones de personas, habría utilizado algún tipo de streaming ilegal durante los últimos tres meses.
El informe señala que muchos usuarios siguen considerando estas prácticas como un delito «sin víctimas». Entre los métodos más habituales aparecen los Fire TV Stick modificados, las redes sociales, los servicios de intercambio de archivos y las VPN.

Millones de libras en pérdidas fiscales
El estudio, elaborado por WPI Economics, calcula en 700 millones de libras las pérdidas fiscales asociadas al pirateo de retransmisiones deportivas. A esta cifra se suman otros 653 millones de libras derivados de la piratería de películas y series.
El impacto también se refleja en el empleo. El informe estima que estas actividades provocan la pérdida de alrededor de 10.400 puestos de trabajo, además de unos 366 millones de libras menos de ingresos fiscales cada año.

Piden una respuesta urgente
Sir John Whittingdale, presidente del grupo parlamentario británico sobre propiedad intelectual (APPG), considera que las cifras deberían servir como una llamada de atención para las autoridades.
«Este informe debería servir como una llamada de atención: el robo de propiedad intelectual y el streaming ilegal constituyen una amenaza grave y son necesarias medidas urgentes».
La coalición considera que el crecimiento de los servicios ilegales, especialmente aquellos que ofrecen acceso a deportes, películas y series de pago, requiere una respuesta más contundente por parte del Gobierno británico y de las plataformas implicadas.
Las cifras ponen de manifiesto la dimensión que ha alcanzado el consumo de contenidos pirateados en Reino Unido, donde millones de usuarios recurren ya a alternativas ilegales para acceder gratuitamente a contenidos que normalmente requieren una suscripción.
