05 mayo, 2026 - SatCesc.com

Sin televisión ni OTT: Asobal y Primera RFEF se quedan a oscuras

La próxima temporada 2026‑2027 arrancará con un escenario inédito: ni la Liga Asobal de balonmano ni la Primera RFEF de fútbol contarán con una plataforma televisiva estable que garanticen la retransmisión de sus partidos.

LaLiga+ ha anunciado el cierre de su servicio el próximo 30 de junio, dejando en el aire los derechos de al menos cinco competiciones entre las que destacan la Asociación de Clubes Españoles de Balonmano (ASOBAL) y la Primera RFEF, presentes en la OTT durante la última campaña.

Cómo ha llegado ASOBAL a quedarse sin televisión

En los últimos años, la Liga Asobal ha confiado en LaLiga+ como principal ventana de visibilidad nacional, junto a algunos partidos puntuales en abierto por Teledeporte.

La plataforma OTT de LaLiga permitía seguir en directo la mayoría de encuentros, con una propuesta de suscripción económica y múltiples dispositivos, lo que le dio un plus de continuidad frente a soluciones anteriores parcheadas.

Con el cierre de LaLiga+ al final de la temporada 2025‑2026, la asociación de clubes se queda sin operador claro para la siguiente campaña. Aunque no se descarta un acuerdo exprés con otra plataforma o una apuesta por seguir consolidando la propia Canal FEB / FEF TV, de momento el escenario es de incertidumbre: la audiencia nacional podría pasar de una app integrada a nada, dejando a la televisión local y a las redes como único foco de difusión.

Primera RFEF, sin televisión una vez más

La situación de la Primera RFEF no es nueva, pero se repite en un contexto distinto. La tercera categoría del fútbol español ya vivió temporadas “orfanás” de televisión, con concurso de derechos desierto y equipos sin saber dónde verían sus partidos.

En los últimos años, la llegada de ATM Broadcast y la plataforma FEF TV, junto a la posterior irrupción de LaLiga+ como retransmisor, dio cierta estabilidad al ofrecer casi todos los encuentros en formato OTT.

Con el cierre de LaLiga+, la puerta vuelve a quedar abierta. La RFEF ya descartó repetir la venta directa a una productora privada, y la búsqueda de un nuevo hogar para la Primera Federación se ha convertido en una carrera contra el reloj: tres meses para encontrar un socio que asuma la explotación audiovisual y mantenga la cobertura de una liga que, por volumen de partidos, necesita un modelo digital y escalable.

Asobal

Qué cambia para clubes y aficionados

Para equipos como el Abanca Ademar en Asobal o la Ponferradina y otros clubes leoneses en Primera RFEF, la desaparición de LaLiga+ implica un retroceso claro en visibilidad.

Durante la temporada 2025‑2026, prácticamente toda la exposición de estos conjuntos llegaba a través de la misma plataforma OTT, que concentraba fútbol, balonmano y baloncesto de segunda categoría.

Sin esa ventana, el acceso se reduce a retransmisiones puntuales por televisión autonómica, redes sociales y canales propios, con un alcance mucho más limitado y menos profesional.

Para el aficionado, el impacto es aún más directo: paga‑por‑ver a una liga que ya se fragilizó con la reducción de partidos y la desaparición de la Segunda B, y ahora se enfrenta a la posibilidad de que un buen número de partidos no se vean en televisión en absoluto.

La fórmula ideal sería que la RFEF y ASOBAL se coordinen con una plataforma OTT (o con la propia RTVE / RTVE Play) para garantizar al menos emisiones de resumen o algunos partidos en abierto, algo que está en el epicentro de las negociaciones de los próximos meses.

Un síntoma de la crisis del “segundo fútbol” y del balonmano

El hecho de que competiciones como Primera RFEF y Asobal se queden sin televisión cada vez que cambia un operador no es casualidad: refleja la fragilidad económica de estas ligas y la renuencia de los grandes grupos audiovisuales a abonar precios altos por una audiencia dispersa.

LaLiga+ cerrará con una importante carga de pérdidas, y el mercado de la televisión de pago ya no ve rentable subirse a una competición que, por sí sola, no alimenta abonados masivos.

En ese contexto, el balonmano se encuentra en una encrucijada particular: por un lado, una liga que intenta profesionalizarse y mejorar pabellones, iluminación y espectáculo, invitando a inversiones millonarias; por otro, una oferta de televisión que sigue siendo inestable, con plataformas que entran y salen cada pocas temporadas.

La pregunta que se repite entre clubes y aficionados es la misma: ¿cómo se sostiene el crecimiento del deporte si la televisión, la principal palanca de ingresos y visibilidad, se niega a apostar a largo plazo?

Qué puede pasar la próxima temporada

En los próximos tres meses, la RFEF y ASOBAL tendrán que decidir si:

Confían de nuevo en una OTT privada (como FEF TV o un nuevo operador),

Negocian con RTVE una ventana de partidos en abierto similar a la que ya existe con otras competiciones de segunda categoría, o

Permiten que buena parte de la liga se vea solo vía local o canales propios, aceptando un retroceso de alcance.

La deriva de LaLiga+ hacia un cierre anticipado deja claro que el modelo de OTT monolítica para ligas intermedias no está funcionando como negocio en España, y abre la puerta a soluciones más híbridas: plataformas públicas, coproducciones federativas y acuerdos más cortos pero con más compromiso de retransmisión.

De lo que ocurra en las próximas semanas dependerá si la próxima temporada se recuerda como un nuevo “verano sin televisión” o como el punto de inflexión para una oferta más estable y pensada para el espectador que, año tras año, sigue a la Primera RFEF y la Asobal sin casi reconocimiento mediático.

 

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