La Comisión Europea y la Agencia Espacial Europea han concluido el proceso de negociación con el consorcio SpaceRISE –formado por tres operadores, HispaSat (español), Eutelsat (francés) y SES (luxemburgués)– para poner en marcha la constelación IRIS2.
Una de las principales decisiones adoptadas ha sido designar a HispaSat como contratista principal de la infraestructura de antenas, sistemas de control y conexión con las redes de tierra, que será la mayor y más compleja desarrollada hasta la fecha en Europa para un programa espacial con un presupuesto superior a los 1.600 millones de euros.
La empresa de Indra Group será la primera compañía española que participe en el consorcio de control de un gran proyecto espacial europeo.
IRIS2 es el programa europeo de comunicaciones seguras por satélite para aplicaciones comerciales y militares en zonas de alto valor estratégico. Se trata de una colaboración público-privada entre la Comisión Europea y la Agencia Espacial Europea y el consorcio formado por los tres principales operadores europeos de satélites –HispaSat, Eutelsat y SES–.
La inversión total prevista supera los 15.600 millones de euros y, de acuerdo con el calendario acordado, los primeros lanzamientos se producirán en 2029. En las negociaciones que acaban de concluir se han acordado la hoja de ruta y el calendario previsto para el desarrollo, producción y despliegue de los 342 satélites que tendrá la constelación, su infraestructura de soporte en tierra y los servicios que se ofrecerán a usuarios gubernamentales y comerciales.

Según el acuerdo firmado, HispaSat, que opera bajo el paraguas de Indra Space, será el contratista principal del segmento terreno (infraestructuras de antenas, sistemas de control y conexión con las redes de tierra) de toda la constelación. Es decir, de todas las instalaciones necesarias para la gestión y operación de las diferentes capas orbitales de la constelación, así como la interconexión con las redes terrestres, que tendrán varias ubicaciones, garantizando el cumplimiento de los estrictos requisitos de seguridad y resiliencia que exige un programa gubernamental.
Además, HispaSat liderará el desarrollo de la capa orbital muy baja (Low LEO) del sistema, que operará por debajo de los 750 km de altura. Su importancia radica en que en ella se desarrollarán las misiones más innovadoras, que estarán interconectadas con el resto del sistema. Esta capa está dirigida a prestar servicios de conectividad directa a dispositivos móviles (Direct-to-Device) e Internet de las Cosas (IoT), que es el futuro de las comunicaciones.
Esto permitirá dar acceso al ecosistema de startups y PYMEs europeas que ya están desarrollando soluciones vanguardistas en materia de espacio.
En tercer lugar, el acuerdo garantiza a HispaSat el acceso a órbitas no geoestacionarias en regiones de alto interés estratégico. De este modo, complementa su oferta de capacidades y áreas geográficas. Para todo ello ha comprometido una inversión de hasta 600 millones de euros a cambio de obtener los derechos de de su flota geoestacionaria.
